lunes, 7 de abril de 2014

Comunicado contra la criminalización al movimiento popular y antifascista en Salamanca

Reproducimos el comunicado que publican desde Acción Antifascista Salamanca, con motivo de la represión a que están siendo sometidos compañeros y compañeras de diversos colectivos sociales tras la movilización antifascista del pasado 22 de febrero. La respuesta que ese día dio la clase obrera y la juventud organizada son un ejemplo del camino a seguir para frenar la avanzada del fascismo.

El miedo va a cambiar de bando

En esta última semana del mes de marzo un total de 20 personas vinculadas a movimientos sociales y políticos, han recibido multas por valor de 300 euros debido a una supuesta concentración ilegal. El hecho referido en la multa es la contra-concentración celebrada el pasado 22 de febrero, en respuesta a una “reunión” de un grupo extremo-derechista, “Liga Joven”. Dicha concentración (de marcado carácter fascista y violento) fue autorizada y amparada por la propia Subdelegación del Gobierno, además contaba con la protección de las fuerzas de seguridad del Estado.

El grupo de multados está formado por personas de distintos colectivos políticos, sindicales y sociales de Salamanca. Durante la contra-concentración en ningún momento se identificó a ningún individuo y que, por tanto, sufren unas sanciones impuestas por consecuencia de un sistema represivo. 

Estamos ante una persecución, una criminalización por parte de las fuerzas de seguridad, al abrigo de la Subdelegación del Gobierno. Se protege a los fascistas y se criminaliza a la que ellos llaman “izquierda radical” por no permitir algo que desde un primer momento debería haber sido ilegalizado.

Nos encontramos en una situación incómoda; compañeros multados de manera indiscriminada y sin justificación, fuerzas de seguridad que velan por el bienestar de fascistas organizados y autorizados en las calles. Un fascismo amparado y tolerado en este sistema “democrático” y que se encuentra presente en las distintas estructuras políticas y económicas del Estado. Pero no pasarán.

Seguiremos luchando contra sistemas injustos, sistemas que protegen a aquellos que en realidad deberían ser juzgados. Seguiremos ocupando plazas y calles de manera “ilegal”. Porque la calle es nuestra. Seguiremos luchando contra el fascismo en todas sus vertientes porque no toleramos la presencia de estos grupos en ningún sistema y menos en esta supuesta democracia.

Esta respuesta por parte de los organismos del poder contra la juventud combativa charra, muestra algo determinante, tienen miedo. El pasado 22 de febrero se consiguió poner en entredicho a las fuerzas de seguridad del Estado. El grupo de policías fue ampliamente superado por el grupo antifascista. Los agentes se vieron desbordados por las circunstancias, mientras decenas de jóvenes querían mostrar con su presencia que en las calles salmantinas no hay cabida para el fascismo.

Por ello seguimos diciendo, no pasarán. Lo que ocurrió el pasado 22 de febrero fue una muestra de fuerza y de unión entre los distintos grupos sociales, políticos y sindicales salmantinos, un duro golpe contra la Subdelegación, contra las fuerzas de seguridad del Estado y contra el grupo fascista concentrado. Y lo más importante de todo esto, es que seguiremos actuando contra cualquier organización de carácter fascista, ante cualquier injusticia social… Porqué no tenemos miedo. No existe el miedo a represalias judiciales o económicas porque si nos tocan a uno, nos tocan a todos. Somos una agrupación de jóvenes con una idea en común, combatir de manera directa y organizada cualquier acción de carácter fascista.

Su represión no nos amedrenta. Seguiremos luchando ante las injusticias producidas por sistemas judiciales corrompidos, que en vez de buscar el equilibrio y la justicia real, buscan el beneficio de unos y la criminalización de otros.
Seguiremos luchando contra aquellas fuerzas de “inseguridad” del estado que intenten criminalizar a la juventud combativa.

¡HOY COMO AYER, ANTIFASCISMO ORGANIZADO!

 http://antifasalamanca.net/index.php?news_id=2096
 
 

miércoles, 2 de octubre de 2013

La última víctima del fascismo en Grecia


¡SOLIDARIDAD CON LOS COMPAÑERXS GRIEGOS!


Después de tres meses desde la muerte de Clement, el pasado 20 de Septiembre de 2013, cientos de antifascistas se citaron ante la embajada de Grecia en el Estado Español, para solidarizarse con los comprañerxs griegos ante la muerte de uno de ellos. Pavlos Frissas, conocido cantante antifascista en Grecia, moría asesinado el 17 de Septiembre, a manos de  militantes del partido neonazi de Amanecer Dorado. 
Posteriormente se ha detenido a la cúpula de este partido, sin embargo lo que puede parecer un acto de ley en realidad lo único que se pretende es enmascarar los estrechos lazos que siempre han existido, las autoridades y en definitiva el Estado Griego son complices de cada uno de los asesinatos y agresiones fascistas.

¡EL FASCISMO AVANZA SI NO SE LE COMBATE¡
¡NI UN PASO ATRÁS!

viernes, 7 de junio de 2013

AGRESIÓN FASCISTA


SOLIDARIDAD ANTIFASCISTA

El pasado miércoles 5 de junio el joven Clément Méric fue asesinado por un grupo de tres fascistas, en el barrio de Saint-Lazare en París. Clément era un joven de apenas 18 años militante de un sindicato estudiantil. Una vez más los fascistas asesinan a sangre fría a un joven militante político. Una vez más, los medios de comunicación juegan a la desinformación y al despiste.
El movimiento antifascista, debe ser el complento dentro de un conglomerado de organizaciones revolucionarias, con un mismo objetivo, trabajando al unísono por la destrucción del sistema vigente, en el que el proletariado no tiene nada que perder, salvo sus cadenas.


Clémet Méric. D.E.P.



¡NI OLVIDO NI PERDÓN!

lunes, 31 de diciembre de 2012

Miércoles 2, concentración en Zamora de apoyo a Alfon


MIÉRCOLES 2
A LAS 19:00
FRENTE A LA SUBDELEGACIÓN DEL GOBIERNO
CONCENTRACIÓN POR LA LIBERTAD DE ALFON,
COMPAÑERO VALLEKANO EN PRISIÓN PREVENTIVA 
DESDE LA HUELGA DEL 14-N

¡ALFON LIBERTAD! ¡STOP MONTAJES POLICIALES!

domingo, 14 de octubre de 2012

Tercera parte del NUPA 13. Los Disturbios de Agosto en Francia


A mediados de agosto dieciséis policías pertenecientes a la BAC (Brigada Anti–Crimen) resultaron heridos tras los disturbios que protagonizaron las masas proletarias en un suburbio de Amiens, una pequeña ciudad al norte de Francia. El conflicto se desarrolló, como pasó hace un año en Londres, a raíz de la muerte de un joven que los medios de comunicación, a manos del poder, no esclarifican.

Sin embargo, la presencia de varios secretas en el entierro podría dar respuesta al motivo de la muerte que oficialmente se reduce a un “accidente de tráfico”. Presencia que además sirvió como provocación para que se desatase la revuelta.
Así un grupo de proletarios organizados se enfrentaron a las fuerzas del Estado con armas caseras y de escaso calibre. Los coches incendiados sirvieron de barricadas y se lanzaron objetos contra los guardianes del orden que intentaban defender los dominios públicos, con escaso éxito ya que los insurrectos lograron prender tres edificios estatales.
La ciudad de Amiens es una de las más afectadas por la pauperización constante con que los ciclos económicos del capital condena a las masas proletarias a la miseria. Ya que para aumentar sus beneficios los patrones han de bajar, en términos absolutos, el salario de los trabajadores.

Por ello la presencia de patrullas policiales se ve diariamente en los barrios periféricos, conocidos como banlieues, como forma de mantener el orden tenso que termina estallando cada cierto tiempo en forma de revuelta social, como sucedió en Los Ángeles en los 90, en París en 2005, en la capital inglesa el pasado verano y ahora en Amiens.
Las condiciones sociales que sufren, con una mayor tasa de paro, sobreexplotación, represión e intimidación policial, son las que desencadenan esta situaciones de violencia que desatan en las masas el odio hacia el Estado y sus mercenarios, que solo defienden los intereses de la clase dominante.

Debido a los continuos disturbios, cada vez más numerosos y fuertes, el gobierno socialista y de izquierdas de Hollande promete más represión policial en los barrios obreros franceses, misma receta que la propuesta por la derecha de Sarkozy, para controlar a las masas insurrectas. De hecho los acontecimientos de Amiens suceden poco antes de que entren en marcha las ZSP “zonas de seguridad prioritarias”, una de las promesas electorales estrella del actual presidente de la República consistentes en convertir los barrios obreros en verdaderos guettos donde la Gerdanmeria enseñará los valores de la República a los jóvenes sin trabajo.
Los disturbios que hoy se dan de forma espontánea están mostrando cual es el camino que tiene que recorrer la clase trabajadora, más allá de actos simbólicos en supermercados, para liberarse de sus amos.

Aunque esto no significa que este tipo de revueltas ofrezcan grandes resultados por si mismas ya que no resuelven las problemáticas del proletariado que solo pueden superarse por medio de la lucha revolucionaria y de la organización de la clase proletaria. No obstante podemos señalar que se hayan más cercanas a la revolución que las marchas anti-crisis o las manifestaciones promovidas por referentes reformistas, que defienden el Estado de Bienestar de la clase media donde nunca se verán reflejados los intereses de la clase trabajadora.

miércoles, 3 de octubre de 2012


Segunda parte del NUPA 13, "Cuestión de razones"


Ante las situación económica y social declinante que nos lleva poco a poco a la miseria progresiva, algo que lleva intrínseco el capitalismo, se producen movimientos sociales de masas que intentan frenar esta situación (tenemos desde hace más de un año el ejemplo del 15M). Tanto la clase obrera como la clase media que se ve proletarizada empiezan a realizar cada vez más acciones en la vida pública. Así se puede ver como cada vez más gente se involucra en manifestaciones, aunque no estén promovidas por referentes sindicales, ya que a raíz de la crisis, tanto económica como política, se han creado diferentes colectivos que reclaman de una u otra manera un cambio en el sistema. Y es en estos colectivos donde parte de la clase obrera cree verse representada ya que en la mayoría de los discursos se promueven cambios para la sociedad.

Es común encontrar en estos nuevos colectivos y en los partidos políticos que intentan vincularse a parte de los movimientos sociales, unos patrones que se repiten en los discursos, que son el reflejo de su ideología. Algunos optan por ensalzar la razón como el eje central para levantar una nueva sociedad. Algo que no es nada nuevo, pues en el siglo XVIII o “Siglo de Las Luces”, la incipiente burguesía, preparando su ideología para su gran época, ya pensaba que la razón, junto con la verdad y la justicia concebidas de forma absoluta, resolverían todas las contradicciones sociales.
Como una vuelta al pasado, se vuelve a intentar que esa razón absoluta, ajena a las relaciones sociales y que despoja a la realidad de su base material, sea la que nos salve de esta situación declinante del capital. La razón no es más que un producto del cerebro, de la naturaleza del ser humano, al igual que la imaginación, por ello está condicionada por la ideología que nos imponen. Para que la razón pudiera cambiar algo, el educador que nos educa (la sociedad) tendría que ser educado , es decir, tendríamos que tener un referente ideológico fuera de las manos del imperialismo. La razón es un medio, y no un fin, necesario para la lucha revolucionaria del proletariado.

Otro discurso dominante que se une al anterior es el interclasista, que no reconoce las diferentes clases sociales, tratando a todas las personas como ciudadanos de un lugar llamado mundo sin dejar ver las diferentes condiciones que se reproducen en la sociedad, la diferencia tanto cualitativa como cuantitativa de ser patrón a ser obrero. Y sin embargo es casi un recurso literario hablar en el marco del interclasismo de la clase política, como si esta sí que fuera una clase social. Los políticos en todo caso son los representantes de los intereses de la clase dominante, de la burguesía, mientras los intereses de los proletarios aún no se ven representados, que solo se verán cuando ellos mismos ejecuten su programa revolucionario.

Este tipo de interclasismo deriva en la meritocracia y el tecnocratismo. Por un lado una intenta justificar que “el que tiene algo en la vida” es porque “se lo ha ganado”, donde los buenos gobernantes serían los que han sido consecuentes con la ética del esfuerzo (caso de Amancio Ortega). Mientras la tecnocracia defiende que el gobernante sea el mejor preparado para ello (al igual que Platón ponía a los filósofos como los mejores gobernantes, y tomarlo como referente, mecánicamente, sería volver al siglo IV a.C). Ninguna de las dos reconoce ni las distintas condiciones en las que viven las clases sociales, ni la misma lucha de clases. El obrero siempre se va a esforzar y su esfuerzo, entendido como fuerza de trabajo no como empeño que se pone a una labor, quedará en manos del capitalista. Por tanto, los proletarios sobreviven gracias a su esfuerzo y lo que está seguro es que no llegarán a ser gobernantes en una República democrática burguesa, que es lo que defienden, en el mejor de los casos, estos movimientos.

Hay que dejar claro que las condiciones materiales, es decir, las económicas y sociales, son la base de la sociedad. Condicionan el modo de pensar, pues es de donde se levanta toda la estructura social. De ahí que el modo de producción determine las condiciones políticas e ideológicas. Como los medios de producción están en manos de una clase, la burguesía, la ideología que domina en la sociedad es la ideología burguesa heredera de la vieja burguesía del siglo XIX. Solo la conformación de un movimiento obrero revolucionario permitirá que la razón acompañe a los oprimidos del mundo como medio para su liberación de las manos del imperialismo.


martes, 18 de septiembre de 2012

NUPA 13

Presentación de la edición número 13 del Ni Un Paso Atrás:
- El racismo y la lucha de clases
- Cuestión de razones
- Disturbios en Amiens(Francia).


EL RACISMO Y LA LUCHA DE CLASES

En la situación de crisis cíclica del capital que vivimos, la clase dominante busca sus chivos expiatorios entre los de siempre: los parados, que “son unos vagos”; los que trabajan, que “no son productivos”; los obreros extranjeros, “que nos invaden”. En definitiva, los sectores más débiles de la clase trabajadora que son aquellos sobre los que cae el peso del sistema imperante: la precariedad laboral, el paro, la pobreza, los desahucios, la marginación, etc.
Hay quien niega la existencia de estos problemas y hay quien se presta a resolverlos “alternativamente” mostrando su solidaridad mensual con una cuota caritativa. En ambos casos se está negando el problema clave, una sociedad dividida en clases que necesita cambiar radicalmente su base para extinguir cualquier desigualdad.
Uno de los problemas básicos que ha de enfrentar en su día a día un sector de la masa proletaria que todo lo padece, es el del racismo, que se traduce en la sociedad burguesa en forma de marginación social, persecución institucional y represión policial. El establishment se cuida mucho de atajar este problema poniendo en práctica sinceras y nada engañosas campañas contra el racismo en las que podemos ver, en el caso de la Euro UEFA 2012, a Karim Benzema, un francés argelino, y Clarence Seedorf, un holandés caribeño, intercambiándose camisetas nacionales, con el supuesto objeto de luchar contra el racismo. Y esto estaría muy bien, si no fuese porque esta propaganda pretende normalizar algo que es falso: la igualdad social en la Europa imperialista de aquellos que proceden de las conquistas coloniales del viejo continente y que además, presenta a dos sujetos que están acomodados en esta sociedad y que para nada se corresponden con lo que la propaganda los pretende ligar: por lo general, un inmigrante vive en un barrio proletario donde la marginación y el terror policial son el día a día de miles de jóvenes. Y los que viven en Surinam, lejos de seguir el tren de vida de una estrella del fútbol, tienen una renta per cápita 5 veces inferior a la de los súbditos del reino de Holanda. Es decir que la propaganda “anti-racista” del poder lo que pretende es ocultar la situación verdadera de aquellos a los que quiere representar: Benzema no es el ejemplo de los millones de proletarios migrantes de tercera generación que malviven en una banlieue y Seedorf poco se parece a los sectores populares de los países descolonizados de América o África.
Frente a todas las operaciones estéticas del capital ante las contradicciones que genera es necesario tener unos conceptos claros, diferentes por necesidad, a los que politólogos, publicistas o filósofos burgueses hayan tratado de explicar a lo largo de la historia y a los que estamos acostumbrados.
Si intentamos comprender desde un punto de vista diferente al que nos imponen, qué es una nación, diremos que la nación es una comunidad compuesta por un conjunto de personas, formada a lo largo de la historia en torno a un territorio e idioma común, una economía conjunta (un mercado) y una psicología manifestada a través de la identificación cultural de esta comunidad. Las naciones aparecen con el desarrollo de las relaciones económicas capitalistas que “acuden al despertar de las naciones” de la mano de la burguesía. Es decir, que la clase burguesa al necesitar de un mercado común para mover sus mercancías y su economía intentó agrupar en torno a sí misma los distintos factores sociales que desembocan en una conciencia nacional y por ende, un movimiento político nacional, cuyo objeto es la creación de un Estado que garantice tanto el asentamiento como el desarrollo de ese mercado.
Cuando decimos Estado, hemos de entender que nos referimos al aparato político del que se dota históricamente la clase dominante para perpetuar su régimen de dominación económica y política. En el caso de la burguesía su Estado viene a sustituir
al feudalismo, implantando el modelo que mejor le permita malear a los obreros y ampliar mercados.
El Estado, como instrumento para la opresión de una clase sobre otra, no deja de reflejar todas las contradicciones que supuran a la sociedad capitalista. La principal de éstas, es la que se da entre la clase obrera y la capitalista. Estas clases sobrepasan la nacionalidad o la etnia de quienes las conforman, no obstante al ser la nación un elemento diferenciador con el que juega la clase capitalista, se intenta darle importancia a la cuestión nacional, racial, etc. para restarle a la principal (la lucha de los obreros contra el capitalismo). Y aunque la burguesía realice algunos ejercicios de propaganda contra el racismo, lo que hace realmente es reforzar la segregación, los valores nacionales y las tradiciones para dividir a la clase obrera: señala a los obreros inmigrantes como ladrones de puestos de trabajo aunque quien verdaderamente comete el robo es aquel que es dueño de la fábrica, el capitalista, que roba al conjunto de la sociedad y más, al conjunto de la clase obrera (nativa o extranjera) la posibilidad de detentar en sus propias manos los puestos de trabajo.
Con la conflictividad social en auge, la burguesía se prepara para la lucha y azuza sus ataques contra los obreros inmigrantes. El calado del discurso de odio al inmigrante y de patriotismo es mayor y esto se debe a que diversos sectores de la sociedad ante una crisis económica se proletarizan (por ejemplo, la pequeña burguesía pierde poder económico y se convierte en un obrero asalariado) ya que el capitalismo en su regeneración necesita destruir puestos de trabajo y para dejar libre el capital que pertenece mayoritariamente, en la fase imperialista en la que nos encontramos, a los monopolios económicos. Y al discurso racista (que abanderan los fascistas griegos, los populistas franceses o amplios sectores de los demócratas de toda la vida en el Estado español) se une la fascistización social que aumenta la represión a los sectores populares, lo que daña aún más a los inmigrantes.
En torno al sentimiento nacional
Si la crisis en el Estado español supone recortes sociales, represión, etc. hacia el exterior fomenta las guerras para el reparto de los mercados. La mayoría de la sociedad está de acuerdo en la crueldad y el horror que supone la guerra. Pero si tenemos en cuenta que la hegemonía política la tiene hoy día la clase capitalista, ante la desorganización de los trabajadores, este “pacifismo” solo puede corresponderse a los intereses de una u otra facción de la clase dominante. Por ejemplo, hace años con la invasión de Irak un amplio sector de la sociedad se movilizó contra la participación de las tropas españolas en dicha masacre. Pero se movilizó en contra de la guerra en Irak y no de la Guerra en general, todo porque un sector del capital español, el representado por el PSOE, no obtendría beneficio de esa empresa bélica. Hay que decir, para no llevar a engaños, que luchar contra cualquier tipo de guerra sería absurdo y solo ayudaría al orden establecido ya que en una sociedad dividida en clases, donde las burguesías cuentan con destacamentos armados (Ejércitos, policía) para defender su bienestar, la clase obrera está obligada a luchar con todas las consecuencias que ello conlleva. Por eso aquí también hace falta un análisis de clase, sobre el carácter de clase de la guerra, qué clases la sustentan y las condiciones históricas/económicas que la han originado, que nos llevará a escuchar algo como que la clase trabajadora debe emprender una lucha violenta organizada mediante un elemento transformador compuesto por un conjunto de organizaciones que sirven todas a un mismo interés. Imprescindible para ello que haya un factor subjetivo para que la clase obrera esté dotada de un ideario que la lleve a comprender la cuestión de la contradicción capital-trabajo y la emancipación de tal, mediante elementos de lucha política encaminados a crear una sociedad sin clases y, una vez eliminado el capital, sin guerras.
Si comentamos esto aquí es porque la guerra contra un país o un “enemigo” foráneo obliga a las clases dominantes a crear una propaganda chovinista (patriótica y opresora) contra un país, una etnia, una religión, etc. Israel, un Estado sionista (racista por cuanto observa la pertenencia a una religión como elemento para hablar de superioridad entre las personas) es el mejor ejemplo. La guerra y el odio hacia el exterior es una constante en la política de la burguesía israelí de tal modo que el odio a los palestinos musulmanes se lleva hasta las últimas consecuencias: apartheid (como pasó en Sudáfrica) para el pueblo palestino, al que se le quita hasta el agua, justificado todo en la defensa nacional frente al extranjero. Similitud que se encuentra en el discurso de los fascistas griegos que para la “defensa de la patria” se organizan en bandas para apalear a obreros inmigrantes. Añadiremos que aquí, como ocurre con todos los fascistas, dicen defender a la patria de toda injerencia (refiriéndose al rescate y a la venta al por mayor de los bienes griegos al capitalismo alemán) sin embargo las acciones de los fascistas se encaminan en exclusiva a atacar al inmigrante, al obrero organizado.
Aquí el movimiento obrero y antifascista ha de ser nutrido por los obreros inmigrantes y éstos han de tomar conciencia de que tienen que organizarse para luchar contra el capital, que no dudará en exacerbar el “sentimiento nacional” para convertirlos en el chivo expiatorio de la crisis (ya pasa en algunas localidades de Catalunya y el Levante). Los obreros, sean de aquí o de fuera, han de organizarse y dotar a sus luchas de un carácter totalizador. Este movimiento debe formar parte de la suma de organizaciones dentro del movimiento obrero revolucionario, debe caracterizarse por ser anticapitalista, por fijarse en el aspecto de clase del fascismo.